«Y yo estaba, en plan, no me lo podía creer». Es difícil pasar demasiado tiempo escuchando una conversación informal sin que aparezcan estas dos palabras que, a priori, no aportan nada al discurso. “En plan” se ha convertido en una de las expresiones más reconocibles del español coloquial actual, sobre todo entre los jóvenes.
Puede parecer una simple muletilla, una de esas expresiones que repetimos casi inconscientemente mientras pensamos qué decir a continuación. Sin embargo, los lingüistas llevan años estudiándola y han descubierto que detrás de su éxito existe algo más interesante: “en plan” puede desempeñar numerosas funciones dentro de una conversación. ¿Quieres saber cuáles son? ¡Te lo contamos a continuación!
¿Es «en plan» una muletilla exclusivamente de los jóvenes?
Una investigación publicada en 2026 en Círculo de Lingüística Aplicada a la Comunicación, revista de la Universidad Complutense de Madrid, ha analizado su presencia en conversaciones de hablantes bilingües español-catalán. Las investigadoras Pilar Valero Fernández y HeeSoo Kim han encontrado 77 apariciones de “en plan” en el corpus analizado y constataron su presencia frecuente en el español coloquial, principalmente juvenil.

Frente a lo que se puede llegar a creer, esta expresión no nació con los adolescentes actuales. Tradicionalmente, “en plan” ha tenido un significado relacionado con la manera, actitud o intención con la que se hace algo. Todavía lo encontramos fácilmente en frases como «vino en plan amistoso», «salimos en plan romántico» o «se puso en plan serio».
Con el paso del tiempo, la expresión ha comenzado a adquirir nuevas funciones y a aparecer en posiciones donde su significado original se había debilitado. La lingüista Doina Repede, de la Universidad de Granada, estudió este proceso a partir de entrevistas realizadas entre 2020 y 2023 en la ciudad de Granada. Su investigación, publicada en 2024 en Estudios Románicos, concluye que actualmente predomina el uso pragmático de «en plan” frente a su función adverbial tradicional. El estudio también identifica nuevas funciones discursivas que no habían aparecido en investigaciones anteriores.
Estamos, por tanto, ante un ejemplo de cómo una expresión puede evolucionar hasta convertirse en un marcador del discurso, es decir, en una herramienta que ayuda a construir, organizar o matizar lo que decimos.
Una expresión que sirve para casi todo
Esta versatilidad puede ser una de las principales razones por las que repetimos tanto “en plan”. El estudio de Valero Fernández y Kim publicado en 2026 identifica seis grandes funciones en el corpus estudiado, como intensificador, ejemplificador, reformulador, introductor, aproximador y fórmula de relleno.
Algunos ejemplos. Cuando alguien dice «quedamos en plan a las ocho», probablemente está utilizando la expresión para señalar una aproximación: puede ser a las ocho o alrededor de esa hora. En «no estaba enfadado, en plan, estaba decepcionado», permite reformular o explicar mejor una idea. Y en una conversación como «mi madre estaba en plan: “¿Dónde has estado?”, sirve para introducir lo que otra persona dijo o incluso recrear su reacción.
WhatsApp también ha cambiado nuestra forma de utilizarla
La evolución no se limita al lenguaje hablado. Laura Camargo Fernández y Ana María Grimalt Crespo, investigadoras de la Universitat de les Illes Balears, estudiaron el uso de “en plan” entre jóvenes de Mallorca utilizando tres corpus correspondientes a distintos momentos del siglo XXI.
Uno de ellos contenía conversaciones mantenidas a través de WhatsApp entre 2020 y 2021. Al comparar estos datos con corpus anteriores, las investigadoras comprobaron que las funciones tradicionales no habían desaparecido, sino que se habían incorporado otras nuevas. Entre ellas identificaron una función de apoyo conversacional documentada precisamente en los mensajes de WhatsApp.

El dato resulta especialmente interesante porque demuestra hasta qué punto la frontera entre hablar y escribir se ha difuminado. En aplicaciones de mensajería instantánea escribimos muchas veces como si estuviéramos manteniendo una conversación cara a cara.
Mayor presencia entre la generación Z
La asociación existe, pero la realidad es algo más compleja. La investigación realizada por Repede en Granada encontró diferencias según la edad y constató una mayor presencia de la construcción entre los hablantes pertenecientes a la generación más joven analizada. También detectó diferencias relacionadas con otras variables sociales, como el sexo de los participantes.
El lenguaje juvenil funciona además como un importante espacio de innovación lingüística. Algunas expresiones desaparecen rápidamente, mientras que otras consiguen extenderse a grupos de mayor edad y terminan incorporándose de manera estable al habla cotidiana. Precisamente la cantidad de funciones que ha adquirido “en plan” ayuda a entender por qué ha sobrevivido y se ha extendido más allá de una simple moda pasajera.






